miércoles 28 de octubre de 2009

En la terraza de un bar


Andaba con prisas y decidí comer un bocadillo en la terraza de un bar de barrio. Ví una mesa libre y me dispuse a devorar un mini de ibérico y un pincho de tortilla. Tenía a mano un diario y lo abrí con intención de hojearlo. La terraza era pequeña y la calle silenciosa. Sin proponérmelo me vi inmersa en la conversación de la pareja que tenía al lado. Ella era muy guapa –lo comprobé al marcharme- y él, menos guapo pero aparente, luchaba para seducirla por caminos equivocados. Parecía que cada cosa que él decía –muy pensada y poco certera- estropeaba la situación. Ella, muy suave, le hacía ver que no, que no acertaba, que ella no era así.

Me enternecía aquel esfuerzo; su juventud o su inexperiencia –o tal vez su puntito de soberbia- le impedían ir por la senda acertada. Me explico: el talante era chulito, lo sabía todo. Cada cosa que ella decía –evidentemente se hacía la tonta y la estrecha para dejarle llevar la conversación- él la analizaba y la interpretaba al revés, a lo que ella respondía: "Ah, ¿si? ¿tú crees que es eso?" Pues... yo no me veo así.

La chica fingía no darse cuenta del acoso, se mostraba ingenua y se hacía la tonta, cuando era evidente que la que seducía era ella. Por eso me enterneció él. De vez en cuando el chico le soltaba un piropo, pero mal soltado. Por ejemplo: tienes unos ojos preciosos, pero esa sombra que llevas… ¿no es muy oscura? Se notaba que quería ir de durillo, que no se notara que andaba detrás de ella, pero la atracción o los sentimientos le traicionaban. En un momento dado, él le pregunta si sale con algún chico. Recibe por respuesta un ¿y tú? muy interesado. El chico responde que va con una muy lanzada, que empieza a aburrirle y ella le contesta que no entiende esta moda de irse a la cama el primer día; ella es más espiritual. Sin embargo, cuando ama y se entrega es una fiera. El chico, entonces, se da por vencido y cambia de táctica, se somete.

No puedo recordar las frases concretas pero fue toda una lección de cómo, haciéndose la tonta, dominaba una situación, seducía y controlaba al chico que, no sólo no se daba cuenta, sino que creía que el seductor era él.

En la otra mesa, tres trabajadores maduros se bebían sendos carajillos y hablaban de amor; uno, del amor perdido: su mujer había muerto y vivía con sus tres hijas, pero estaba solo. Los otros le consolaban diciendo que ya encontraría una mujer buena que le “calentara la cama” porque las hijas volarían y no era bueno que estuviera solo. Los otros, con infinita ternura, hablaban de sus respectivas mujeres y de la compañía que se hacían después de pasar por el trago de la marcha de los hijos. “Es que crecen muy deprisa” –comentaban-

Acabé mi bocadillo y me fui dándole vueltas a la vida.

13 comentarios:

€_r_i_K dijo...

Vaya, y tanto que dando vueltas a la Vida, después de las dos situaciones tan opuestas, un par de reflexiones nos dejan....


Abrazos....

Más claro, agua dijo...

Y todo eso con un mini y un pincho!!! El día que pidas el menú de la casa te pasas a la novela, fijo ;-)

Besos grandes!

Oyana dijo...

€rik, yo tengo una cierta tendencia a darle vueltas a la vida. A veces me reconforta y a veces me marea. Otras me lleva a escribir y...

Eduardo, quizá algún día escriba un novelón que pienso enviarte para que me hagas la corrección de estilo y le des ese toque divertido que va a necesitar. Si luego resulta ser un MILENIUM nos forramos a medias ¿vale?
(voy a comer de menú cada día a ver qué pasa)

Gizela dijo...

Lo mismo digo jajaja
El dia que te sientas a comer un almuerzo completo, escribes un libro, mitad novela y la otra mitad estudio psicológico jajaja
Pero de todo tipo de sendas hay en la vida, y muchas formas de recorrerlas.
Y creo que lo importante es darle vueltas a la vida, hasta encontrar la correcta, y mientras tarda el encuentro,por lo menos escribirlo tan bien como lo haces jajaja
BESOTESSSSS

Cornelivs dijo...

Precioso...!

Linda capacidad de observación. Es fantastico lo que se puede ver y oir en la barra de un bar, ya lo creo!

Besos enormes.

Anónimo dijo...

Eres muy buena observadora,y sabes comunicarlo, tienes madera de escritora. Besos. loli.

Isadora dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Isadora dijo...

Y es que el amor es siempre lo que queda cuando pasa el amor. Cuando ya no hay que demostrar nada, ni aparentar nada, ni siquiera pretender algo en concreto. Pero sigue estando ahí aunque sólo sea “para calentar una cama” que nunca suele ser poco.
Y mientras llegamos a ese punto, - punto difícil al que llegar, y cada vez más difícil, - hay un sin fin de episodios complicados, de escaramuzar inentendibles y aún más inexplicables, y de batallas por librar. Hay un constante tira y afloja. Una guerra incruenta, en el mejor de los casos, aunque siempre se produzca daños colaterales de consideración. Y sobre todo un cumplir escrupulosamente con el ritual de costumbre y con el rol impuesto por la historia y por la educación mas que por la naturaleza. Él dominador. Ella inteligentemente dominada. Y ambos dirigiéndose inexorablemente al huerto.
Lo que sería idiota desvelar aquí es quién es “el que va” y quién “al que llevan” ¿No?

cristal00k dijo...

A mi me entusiasma escuchar las conversaciones de los desconocidos, en el metro, en las colas y en todas partes... y a partir de ahí, imaginarme las vidas de esos extraños. Dime rara.

En cuanto al arte de la seducción, creo que las mujeres, por lo general, y por motivos históricos que sería largo y prolijo mencionar, tenemos una cierta ventajilla sobre el otro género, lo que no es óbice para que entre ellos, haya auténticos maestros de ese dífícil y
entretenido arte. Desde luego, no era el caso de tu desconocido.

Entretenida pausa para reponer fuerzas amiga. Me gusta verte en marcha.

Besos.

Sombras en el corazón dijo...

Desde luego que se aprende más de la vida misma que del periódico, que por cierto, es una estupenda tapadera :0)

Yo también "admiro" entre comillas esa capacidad de seducir y llevarse el gato al agua haciendo creer al otro que es el que lleva la batuta... porque a mi se me da fatal y nunca me ha gustado.
Pero es como si tuvieras a cada lado de la mesa, el principio y el final; y como lo que parece tan importante al principio, no lo es en absoluto al final...

Un abrazo, descubridora de realidades :0)

pombolita dijo...

A mi también me encanta escuchar trozos de conversaciones, por ejemplo en un bar, y a partir de ahí construirme los personajes, la historia, etc...cuando he podido comprobarlo, mi historia era muy semejante a la realidad.
Mi personaje favorito de pelicula:
Diane Keaton en Misterioso asesinato en Manhattan. Fántastica.

Sergal dijo...

Dándole vueltas a la vida y la vida me trae de vuelta por tu blog. Guardas la imagen de la lealtad que te regalé. Dices que vuelva pronto y he tardado casi un año en abrir de nuevo el blog. Durante este tiempo te dejé alguna que otra vez un comentario y te leí en silencio más veces...Gracias amiga
Besos

Anónimo dijo...

Si confiesas con tu boca que Jesucristo es tu Señor y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salv@.

Romanos 10.